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La Redacción

¡Estamos hasta … ¿dónde?!

6 abril, 2020
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¡Estamos hasta … ¿dónde?! Generalmente las personas que empiezan a ser notorias por algún hecho, o por ciertas declaraciones, van criando fama, se les abren espacios para que su voz sea escuchada por personalidades de nivel superior; poco a poco se hacen presentes en el gusto o disgusto del público y ponto son presas de la admiración o del aborrecimiento colectivo.

Así es como se fabrican los personajes que hacen historia, de poco a poco, ya sea como buenos ejemplos de caridad, de conducta aspiracional, o igualmente por ser ejemplo de antivalores y de actos negativos, es por igual famoso el bueno y el malo. Los Ídolos de barro y los héroes desconocidos.

En este país, culturalmente hablando tenemos un gran defecto casi todos los mexicanos; somos idolatras por naturaleza.

Cualquiera que hace algo notorio, digno de que los medios de comunicación lo tomen en cuenta, sobre todo si les trae beneficios, ya sea televisivos o de prensa amarilla, roja o negra, lo que se pueda comercializar o hacer película, es inmediatamente tomado, elevado, absorbido y finalmente contaminado con la fama y la popularidad, al grado de que rápidamente el pensamiento colectivo lo idealiza como si fuera la persona que México estaba esperando para que redima y transforme mágicamente al país.

Así le ha sucedido a muchos, que por cierto, se convierten en “aves de paso”  o en cometas o estrellas fugaces, lamentablemente se han diluido en el tiempo y en cientos de propuestas que luego se enlistan en su nombre y como petición al gobierno; el cual escuchará, tomará, y formalmente aventará al archivo muerto hasta que aparezca el siguiente líder social.

El aparato logístico que utiliza el “sistema” es tan eficaz que ya tiene su rutina de diálogos,

y ofrecimientos que deslumbran o callan a quienes se brincaron el redil y alzaron la voz, a quienes se hartaron de la rutina, de la injusticia, de la impunidad, de la corrupción, y que con todo su dolor e indignación salen a decirle en su cara al “Señor Gobierno” que es un engañador y un ineficaz, nefasto manipulador, que lo que se quiere son respuestas, soluciones, resultados, y que si no puede, que se vaya y deje el lugar a otros ciudadanos que si quieren, pueden y saben.

¿Qué pasa entonces?, se unen las multitudes que apoyan las causas justas, que se identifican con el suceso en cuestión, que se solidarizan con el “Ya basta” como un clamor que va en aumento; luego los dignatarios de este país, salen a recibirlos, claro que previa cita con los medios, les hablan primero al oído, luego en público, les prometen todo lo que sea, se toman fotos, y a quien encabeza ese u otro movimiento, al paso del tiempo lo veremos como delegado, coordinador, representante de algo, y bueno, en una de esas y como autoridad de algún puesto menor, quizá, con casa propia, becas de estudio y otros regalos que compensen en algo su sufrimiento y también que sean suculentos como para callarlos. 

Es decir; ¡los alinean! Y aquí no pasó nada.

Quisiera preguntar al viento de esta región: ¿Que posibilidades habría de realizar una marcha a favor del cese de la violencia?, ¿Acaso hubieran estado dispuestas unas cien personas idealistas a ir a apoyar la marcha de la ciudad de México, acompañadas de otras cien familiares de víctimas, y otras cien agraviadas en su seguridad patrimonial y física? O ¿tal vez hacer algún acto alusivo a ese tema, algo así como lo que se hizo en Dgo, de colorear las fuentes de  agua de los lugares públicos, como mínimo? Creo que la respuesta es: NO.

Aunque tengo la seguridad de que aquí mucha gente siguió los momentos más importantes de esa marcha por la paz y del evento allá en México, y escucharon los testimonios de la gente dolida, destruida, y lloraron al identificarse con ellos, y cada vez que alguien decía “Estamos hasta la madre”, aquí asentimos con la cabeza y con el corazón, pero adentro de nuestras casas y es todo. No se puede más.

Los liderazgos que tenemos no son suficientes, nos rebasa la situación; por eso les quiero expresar unas palabras a esas personas que hoy están en la primera plana de los periódicos y en las primeras diez notas de los noticieros, y que sus rostros aparecen en  todas las pantallas más vistas:

Solamente volteen a ver a sus antecesores, ¿dónde están ahora? A lo mejor ¡hasta de embajadores!

Ya cuando se acercan los grupos de poder a invitar a los que dirigen un acto de protesta, acá en “Lo cortito”  a sus mesas de “diálogo” y se les acomodan a un lado los diversos aspirantes a algo para tomarse foto con ellos sabiendo que ahora son personajes de “coyontura” o como dijera mi mamá: “flor de un rato”, ya cuando los andan rondando los coyotes….¡¡MALO!!…y peor aún si quienes han tomado la bandera de las causas justas para gritar su coraje, su ira y su “estamos hasta la madre”, si todos estos seres de gran valor,  escuchan “el canto de las sirenas” y les hacen caso, bajando la guardia y dando concesiones…”YA CHAFIARON”.

Solo tratando este tema con sarcasmo, es tolerable; pero lamentablemente es la realidad de los hechos.

Últimamente las personas que alzan la voz, se callan luego, pareciera que solo se levantan Quijotes que pelean contra molinos de viento; mientras que en este pobre país la dura realidad está para pelear con monstruos  atascados del lodo de corrupción, de cinismo, e impunidad, también hay que pelear contra los monstruos de mente criminal y depravada, y además, luchar contra los espectadores que en lugar de ayudar estorban enarbolando una bandera de la transformación que todo el país esperaba. ¡¡¡Y nada!.

Ojalá que los actuales líderes de movimientos sociales no se dejen engañar por la falacia de las palabras dichas de memoria y por los encantos del protagonismo; ¡Por favor No! Porque entonces sí estaríamos todos hasta más allá de la madre.

¡Estamos hasta … ¿dónde?!