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8 puntos para descubrir una ciudad

Hay muchas formas de conocer un país, pero, casi siempre, los caminos te llevan a la capital. Generalmente es la ciudad más grande y la más famosa (aunque un país puede tener dos o más de estas ciudades). Su tamaño puede saturar los sentidos y se corre el riesgo de que no logres disfrutarla. Una vida no basta para descubrir todo lo que las grandes ciudades tienen que ofrecer, pero hay ciertos aspectos que te pueden ayudar a simplificar la lista y al mismo tiempo, captar la esencia de la capital.

La plaza

Piensa en el Zócalo de la Ciudad de México, la Plaza Roja de Moscú o Times Square. Es el lugar donde los habitantes se reúnen en ocasiones importantes como protestas o celebraciones. Las plazas han sido testigo de eventos históricos; muchas veces se encuentran en los barrios viejos, así que también es una buena oportunidad para conocer la historia de la fundación de la ciudad. Las plazas también sirven como punto de referencia. Generalmente están rodeados de restaurantes y comercio, por lo que son un buen lugar para empezar cualquier viaje.

La catedral

Las grandes ciudades casi siempre tienen a la iglesia más importante del país. Independientemente de las creencias religiosas de cada quién, las iglesias no solo sirven como una parada de descanso en nuestro viaje, sino como una oportunidad para apreciar el arte y la arquitectura de estas edificaciones, las cuales, generalmente, son impresionantes. A veces las catedrales cobran a los visitantes. Trata de asistir a una misa: así podrás ver la catedral con calma y verás el rito religioso; seas creyente o no, la religión es un componente que explica en gran parte a la humanidad. Este punto adquiere especial relevancia cuando estás en un país cuya religión mayoritaria no es la tuya. Visitar una mezquita, una iglesia ortodoxa, una sinagoga, puede ser una experiencia que ayude a crear entendimiento ante el fanatismo y la ignorancia.

La calle

Las ciudades en principio están construidas para los peatones. Siempre existe una calle o una avenida central, donde se encuentran comercios, museos y restaurantes; conecta puntos históricos importante y generalmente es un deleite caminar por ella. También puede ser un martirio por las grandes multitudes que la usan, pero es una buena manera de tomarle el pulso a la ciudad. A veces hay incluso más de una de estas calles principales. ¡Perfecto! Para poder asimilar una ciudad, nada mejor que dar largos paseos.

El evento

Las capitales no solo son geográficas: generalmente también lo son en términos deportivos, artísticos y culturales. Por lo tanto, asistir al evento de tu preferencia es una oportunidad única. La posibilidad de tener una experiencia irrepetible en un estadio emblemático o en una sala de conciertos histórica genera buenas anécdotas. De igual forma, es una manera de conocer el carácter de los locales viendo su comportamiento cuando están en masa.

El parque

Cuando el tráfico, el smog y los edificios han empezado a cansarnos, ir al parque de la ciudad siempre será una gran opción. La oportunidad de estar en contacto con la naturaleza aun dentro de la urbe no se debe despreciar, y siempre será un buen plan para relajarse y descansar. Algunos de ellos incluso tienen un valor histórico. Pero no te engañes: El Parque del Retiro, Central Park, o Chapultepec también pueden desgastarte por su gran tamaño.  

El metro

No solo es una manera fácil y eficiente de moverte en la ciudad y cubrir grandes distancias en poco tiempo: muchos de estos transportes cuentan con años (algunos siglos, como el de Londres) de historia, o son centros culturales y artísticos, como el de Moscú). Viajar en el metro (o en el transporte público principal de la ciudad, como puede ser el tranvía de Lisboa) es necesario también para tener una probada del estilo de vida local. Sin embargo, hay que ser selectivos: la ciudad está arriba y hay cosas que solo descubrirás andando.

El museo nacional de…

Las grandes ciudades generalmente concentran los artefactos y objetos más valiosos de la nación. Hay museos para todas las ramas del conocimiento e intereses, por lo que es una buena oportunidad. A veces son tantos, que uno puede pasarse todo el viaje en los museos y no invertir suficiente tiempo en la ciudad. Escoger y dedicarle un día a uno, al que sea más de tu preferencia o llame tu atención, es una buena opción.

El punto más alto

Ya sea en una montaña o una torre, ver la ciudad desde arriba te da perspectiva del lugar en donde estás. Generalmente estos miradores son lugares icónicos, por lo que su visita es matar dos pájaros de un tiro. Todo lo que sube tiene que bajar, pero no hay prisa. Aprovecha para tomar una bebida o disfrutar de una comida con la mejor vista posible.

Bonus: Lo especial

A veces las ciudades son famosas por algo en particular: sus baños termales en Budapest, sus hotdogs callejeros en Nueva York, su espectáculo de fuentes danzantes en Barcelona, sus gnomos escondidos entre las calles de Varsovia… lo que sea que haga famosa a esa ciudad, no dudes en visitarlo.

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