Portada » Blog » Reflexión » Aprende a equivocarte
Reflexión

Aprende a equivocarte

Es común el consejo de que, antes de irnos a dormir, hagamos un recuento de los logros obtenidos y los sucesos felices del día, que hagamos nuestra lista de agradecimientos por todas las cosas buenas que nos sucedieron, desde las más pequeñas y que damos por hecho, como puede ser el tener nuestra taza de café de cada mañana, hasta esos sucesos maravillosos a los que solemos llamar “milagros”.

Tomarnos el tiempo cada noche para hacer este análisis de las cosas buenas del día, es un ejercicio maravilloso que, además de motivarnos y alimentar positivamente nuestra autoestima, nos ayuda a mantener el enfoque en nuestras metas y objetivos y así, planificar de manera más acertada nuestras actividades para el siguiente día.

Sin embargo, hay un aspecto que frecuentemente dejamos a un lado y sería de mucha utilidad incluirlo en nuestro recuento de cada día. El punto es, hacernos preguntas tales como: “¿En qué me equivoqué hoy? ¿Qué palabras debí evitar? ¿Qué reacción tuve y fue incorrecta?”.

El error del día

Incluir en nuestro análisis diario el pensar en qué fue aquello que hice, sentí o dije y que sé que fue incorrecto, tiene una función positiva y productiva. Bajo ninguna circunstancia debo permitir que ese, el error del día me paralice a causa de los sentimientos de culpa, arrepentimiento, vergüenza o cualquier otro tipo de pensamiento limitante.

No digo que el sentir culpa, arrepentimiento, o cualquiera de esos “duendes” que nos vienen a importunar cuando sabemos que hemos cometido un error, sea negativo. De hecho, esos sentimientos son una luz de advertencia que nos indica en dónde hay aspectos que podemos corregir o mejorar para continuar avanzando con menos obstáculos en nuestro camino hacia nuestros deseos, sueños y proyectos.

No se trata de reconocer los errores para flagelarnos y caer en depresión, hacernos las víctimas o alimentar emociones tóxicas pensando que no somos merecedores de las cosas buenas que deseamos. Se trata de analizar, corregir y seguir avanzando.

Si aprendes del error, lo conviertes en lección

¿Qué hice mal hoy?

¿Por qué fue incorrecto?

¿Qué consecuencias me trajo?

Si pudiera retroceder el tiempo y repetir el momento justo antes de equivocarme y sabiendo lo que hoy sé ¿Qué haría, cómo reaccionaría, que diría o qué omitiría?

Ahora, puedes continuar con tu lista de agradecimientos e incluir el haberte equivocado, porque tienes la oportunidad de aplicar lo aprendido para que, la próxima vez que estés en una situación similar, podrás pensar, actuar o reaccionar de una manera más inteligente, productiva y positiva.

Estrella Cisneros

Nacida en la ciudad de México el 5 de junio de 1965.  Radica en Querétaro desde el año 2007.
Desde muy temprana edad mostró su gusto por las letras. A los cuatro años ya leía, siendo su libro favorito una antología del autor Rubén Darío, libro que aún conserva como uno de sus más preciados tesoros.

Miss Estrella, como la llaman sus conocidos, memorizó “A Margarita Debayle” y hasta la fecha le trae bellos recuerdos de infancia al lado de su madre, quien la alentó a disfrutar de la expresión escrita.
Escribió sus primeros poemas a los diez años. Ha participado con escritos de su autoría en certámenes como “Carta a mi hijo” de grupo Novedades, obteniendo el 3er lugar nacional en agosto de 1991, entre más de 2,500 participantes.

Siente gran pasión por la comunicación oral y escrita. Teniendo facilidad de palabra, lo que la llevó a alcanzar niveles importantes en el campo de las ventas directas, aunque lo que realmente disfrutaba era impartir capacitación en grupo y consejería individual.

Amante de las artes en general. Inició su formación musical a los 7 años de edad con clases de piano, instrumento que la acompaña hasta la actualidad. Destaca como maestra particular de piano desde 1985, año en que impartió sus primeras clases a domicilio.

Cuenta con talento especial para las artes plásticas y manuales como la pintura, el dibujo, bordado en tela y repujado en aluminio entre otras.

En su infancia, también fue gimnasta olímpica y formó parte de la selección nacional de judo.

Siempre positiva y de personalidad optimista. Su gran fortaleza espiritual, así como el siempre presente apoyo de su familia, han sido fundamentales para superar adversidades tales como el hacerle frente al síndrome de Behçet.

Agregar comentario

Haz clic aquí y comenta

EnglishSpanish