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Reflexión

¿Cómo puedo agregar valor a tu vida?

¿Cómo puedo agregar valor a tu vida? Cuando estamos platicando con alguien, es común que prestemos atención a lo que nos dice pretendiendo encontrar lo que esa persona puede darnos.  Buscamos en sus palabras, en su ropa, en sus accesorios y hasta en su auto.  Y no, ¡no te alarmes! No me refiero a registrar físicamente a la persona ni sus pertenencias.  No se trata de un cateo policiaco.

Ya sea que se trate de alguien con quién conversamos frecuentemente, o a quien vemos de manera ocasional, incluso si se trata de alguien a quien acabamos de conocer.  Agudizando la atención, generalmente, cuando detectamos que esa persona puede sernos útil para alcanzar nuestras metas.

  • El sobrino favorito del accionista mayoritario de la empresa en que trabajas.  Podría ayudarte a conseguir ese ascenso por el que tanto has estado esperando.
  • La hermana del vecino es gerente de aquella nueva agencia de viajes.  Seguramente podría conseguirte un gran paquete a un excelente precio para tus próximas vacaciones.
  • El dueño de aquel maravilloso Ferrari rojo, quizás te permita tomarte unas cuantas fotos junto a su auto para presumirlas en todas tus redes sociales.

De acuerdo, todos tienen algo bueno que ofrecerte en esta vida… y si obtienes lo mejor de cada persona con quién convives en tu día a día, está bien, seguramente tienes la gracia y el carisma suficientes para agradar a todo el que te conoce.  Sin embargo, déjame poner sobre tu mesa un par de frases que podrían cambiar tu perspectiva social.

La gente pobre piensa en si misma.

La gente rica piensa en los demás.

Teniendo estas dos frases presentes, cada vez que te comuniques con alguien, independientemente de si es un viejo amigo o un nuevo conocido, sin importar que sea el más acaudalado o el más miserable de los hombres sobre está tierra, ten en mente la siguiente pregunta:

¿Cómo puedo agregar valor a tu vida?

Siempre hay algo que podemos ofrecer a los demás.  Desde una sonrisa sincera o una amable mirada, una palabra de fortaleza, quizás un servicio, hasta algo de valor material.  Cada ocasión es independiente y especial.

Cuando descubras la magia que esto traerá a tu entorno, estarás preparado para pasar a la siguiente pregunta:

¿Cómo puedo agregarle ese valor a más personas?

¡Felices resultados!

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