Portada » Blog » COVID-19 » La filosofía de la existencia en la Pandemia
COVID-19

La filosofía de la existencia en la Pandemia

Según Maurice Merleau-Ponty, es preferible hablar de una filosofía de la existencia que, de existencialismo, ya que con este último término ha quedado conocido casi exclusivamente el movimiento que se produjo en Francia después de 1945 bajo el impulso de Sartre. Mientras que el movimiento filosófico como tal se remonta a Kierkegaard, y luego, en Alemania, a Husserl y Heidegger, y, en la propia Francia, a Gabriel Marcel. Dicho inicio se dio en los años 1930-1939 (años anteriores a la guerra); mientras que el existencialismo en sentido sartriano se ha manifestado a partir de 1944-1945.

El filósofo francés recuerda en un artículo[1] que, el período de 1930 a 1939 ha sido el gran período de la iniciación, para los estudiantes, en la filosofía de la existencia, que llegaba a través de Husserl, de Jaspers, de Heidegger y de Gabriel Marcel. Este último, de Francia.

Esta filosofía reaccionaba a una filosofía de tipo idealista, kantiana o cartesiana. El tema central de que trababa era el de la encarnación. En los primeros escritos de Gabriel Marcel, este tema era puesto de relieve:

“En la filosofía habitualmente el cuerpo, mi cuerpo, es considerado como un objeto, al mismo título que el cuerpo de los otros, al mismo título en fin de cuentas que el cuerpo de un animal, al mismo título que una mesa, que un objeto exterior. Yo soy espíritu, y en frente de mí está sin embargo ese cuerpo que es un objeto. Lo que Gabriel Marcel sostenía, era precisamente que esto no es así y que si considero atentamente mi cuerpo, no puedo fingir que sea simplemente un objeto”[2].

Pero no se trata solo de un tema de reflexión. Gabriel Marcel decía que la particularidad de la filosofía es que tiene como asunto los misterios, no solamente los problemas. Un problema es una cuestión que se plantea y se resuelve considerando varios datos exteriores; mientras que la filosofía trata de problemas muy singulares, en los cuales quien plantea el problema también está comprometido en él. Eso es lo que define el misterio.

El tercer tema que traía esta filosofía era el tema de las relaciones con el otro, un tema que no había aparecido expresamente ates del siglo XIX. Las relaciones con el otro son tales que no es fácil afirmar que lo que es verdadero para alguien también lo sea para otro.

Al contrario de lo que se podría pensar, el existencialismo no es algo del pasado, ya superado, porque el pensamiento no consiste solamente en alcanzar un determinado lugar objetivo, sino que lo que ha escrito Sartre en este período representa una escuela de pensamiento, aunque ya no se llegue a las mismas conclusiones a las que han llegado en aquella época.

Como hemos visto, la filosofía de la existencia funda sus bases en los problemas más concretos de la existencia del ser humano en el mundo.

Y no ha sido coincidencia que tal movimiento esté unido a momentos en los que la humanidad ha pasado por etapas de quiebre. Más allá de preguntarse por cuestiones metafísicas o de dedicarse exclusivamente a las cuestiones acerca del conocimiento, esa corriente se ha propuesto reflexionar sobre la existencia misma del ser humano, pero no de manera demasiado genérica, sino del ser humano en el mundo, porque el hombre es siempre ser encarnado en el mundo.

La vida, se podría decir, es determinada por decisiones, no por factores externos al hombre. Tales factores podrían ser la sociedad, la economía, la historia y la religión. Si bien es cierto que todo ello impacta en la vida del hombre, el movimiento de que estamos hablando nos recuerda que nada de eso determina al hombre mismo. Así siendo, lo que tenemos de más intrínseco es nuestra capacidad de tomar decisiones, pero tal capacidad – que es inclusive un deber – siempre estará limitada por las consecuencias. Aquí se trata de una cuestión de responsabilidad, no de fatalismo. Ya no se trata de buscar un sentido a las cosas, en un carácter teleológico, sino más bien de posicionarse con libertad y responsabilidad ante el mundo, las cosas, y los otros.

Pensando en los días actuales, se podría relacionar las inquietudes existenciales presentadas arriba con aquello que experimentamos en medio del caos provocado por la pandemia causada por la Covid-19.

La ciencia, por su parte, busca explicar cómo un virus que hasta entonces estaba presente en otros animales de la naturaleza ha sufrido una mutación volviéndose capaz de infectar a humanos; y, a la vez, busca formas de desarrollar, en un afán quizá nunca visto antes, la vacuna capaz de protegernos de la enfermedad.

Por otro lado, nos encontramos a menudo con argumentos que intentan dar un sentido a lo que estamos viviendo. Efectivamente, algunos, a veces partiendo de una perspectiva religiosa del castigo, han afirmado que todo eso se trata de un castigo dado por Dios a la humanidad a causa de las “desviaciones morales” de los seres humanos. Tal argumento, en realidad, no deja de causar temor en muchos, pero, asimismo, genera a la vez risa en otros (y no sin razón). Pensemos, por ejemplo, en el Ministro de Salud de Israel y en el líder de la Iglesia ortodoxa ucraniana, que llegaron a afirmar que la pandemia era una penalidad dada por Dios a la humanidad por causa de la homosexualidad[3]. Ambos líderes acabaron, también ellos, infectándose por el SARS-CoV-2, y no han aclarado el porqué. ¿Acaso fueron castigados por su orientación sexual o habrán sido elegidos por Dios para participar de la expiación de los pecados del mundo?

¿Cómo nos posicionamos entonces ante la crisis?

  1. Primero reconociendo: de hecho, estamos enfrentando una crisis sanitaria sin precedentes en las últimas décadas.
  2. Las consecuencias de la Covid-19 afectan no solo la salud de las personas, sino también la economía global y la sociedad como un todo, pero principalmente los más pobres.
  3. El aislamiento social obligatorio y las medidas que restringieron la circulación de personas han provocado efectos a nivel psicológico al condicionar las interrelaciones humanas a pantallas.
  4. Cuestiones relacionadas a cómo el virus salió de un animal y migró a un humano, si fue o no en China, si fue provocado por un laboratorio o algo natural deben ser resueltas por la ciencia, no por especuladores de Facebook y conspiracionistas.
  5. Ya sabemos de los cuatro elementos antecedentes, ¿y ahora cómo nos posicionamos ante eso? Esa es la pregunta fundante de un modo existencial de pensarnos la vida en una coyuntura como la nuestra.

Los científicos y profesionales de la salud seguirán dedicándose – como vienen haciendo de manera heroica en muchos países, pese a algunos que se aprovechan de la situación para aumentar sus ganancias en el mercado de acciones – en buscar salidas, ya sean en tratamientos a los infectados ya sea a nivel profiláctico. Los políticos, por su vez, tendrán que seguir pensando en medidas sociales para evitar el incremento del número de contagios de modo muy rápido, posibilitando la atención de salud a los enfermos y la respuesta ante el agravamiento del hambre en muchos lugares – “nuestro sueño” es que lo hagan sin intereses particulares. Los periodistas seguirán informando la situación en los países – ojalá que lo hagan con responsabilidad y con claridad, pero sin infundir el pánico. Pero, más allá, ¿qué puedo hacer yo? ¿Cómo enfrento todo eso?

Una de las opciones que tengo a la mano es, en primer lugar, reconocer la crisis; luego, posicionarme con responsabilidad ante ella.

No puedo decidir si el virus me va o no contagiar, pero puedo tomar las adecuadas medidas de prevención. Puedo, asimismo, elegir actuar con solidaridad e importarme con quien sufre más que yo. Y así, hay una cadena de decisiones que puedo ir haciendo y definiendo de esa forma cómo posicionarme ante una situación a la que fui “arrojado”. La realidad se ha impuesto sobre nosotros, pero cómo respondemos a ella es cuestión de cada uno, diría el existencialismo. Y tales decisiones, con sus respectivas consecuencias, serán la base con que se va construyendo el sentido de vivir en medio a eso.

Ahora bien, tampoco se trata de estar plenamente de acuerdo con tales argumentos ofrecidos hasta aquí. Habría, por ejemplo, que cuestionar al propio existencialismo en vista de que existan cuestiones sociales que hacen con que unos tengan más condiciones u opciones que otros. Sin las mismas condiciones, algunos, por supuesto, tienen más posibilidades a la mano que otros. Pero, cabe, asimismo, recordar que las diferencias sociales son constructo de la misma sociedad, y, por lo tanto, aunque difícil, deberían poder ser vencidas.

Pero entramos aquí en un aspecto que ciertamente es importante, pero que no podremos desarrollar aquí.

En resumen, la filosofía de la existencia nos plantea que, efectivamente, hay cosas que no elegimos, como, por ejemplo, la pandemia. Pero el modo como nos presentamos ante esta adversidad es, sí, cuestión de decisión. Pero ¡atención! No estamos aquí ante un pensamiento “coaching” o ante frases de efecto, que nos quieren hacer creer que pensar positivamente es en sí la base de la resolución de los problemas y que basta seguir un manual para resolver nuestra vida. No. La existencia es asunto mucho más complejo y demanda mucho más que eso. Demanda, en primer lugar, hacernos conscientes de la vida, y luego responsables por ella.


[1] Merleau-Ponty, M. La filosofía de la existencia.

[2] Ibid., p. 6.

[3] Cf. Ministro de Salud de Israel acusa que Covid-19 es por ‘castigo divino’; ahora padece la enfermedad (https://www.forbes.com.mx/mundo-ministro-de-salud-de-israel-acusa-que-covid-19-es-por-castigo-divino-ahora-padece-la-enfermedad/) y El líder de la Iglesia ortodoxa ucraniana que culpó de la pandemia a los homosexuales, ha dado positivo en Covid (https://www.20minutos.es/noticia/4374472/0/lider-iglesia-ucrania-culpo-homosexuales-covid-positivo/).

lucas.costaf

Comentario

Haz clic aquí y comenta

Escoge tu idioma

Arabic Arabic Chinese (Simplified) Chinese (Simplified) Dutch Dutch English English French French German German Italian Italian Portuguese Portuguese Russian Russian Spanish Spanish

¿Te gustan los podcast? Escucha…

Patrocinado