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Reflexión

Eso que se llama vida

¿En qué momento las miradas coinciden y las mentes se entrelazan para recorrer juntos esa rara simultaneidad llamada vida? ¿En qué momento aparecen esos lazos que van tejiendo el desarrollo personal de los amantes; de los amigos; de los amores de cualquier tipo?

Se vive juntos, ininterrumpidamente. Se ven pasar las estaciones del año, se repiten una y otra vez momentos parecidos en épocas distintas, se rueda en el tiempo. A veces se respeta el orden natural de las cosas principalmente en el sentido que la sociedad dictaminó.

Y se va creciendo; vamos creciendo juntos y construyendo ese devenir tan preciso que es el destino.

Y un buen día, al voltear hacia los pasos andados, nos asusta el camino recorrido, y tememos…tememos porque el que nos falta, quizá es menos largo por recorrer.

Y de un vuelco, decidimos no perdernos de disfrutar cualquier momento al lado de nuestros amores: de los amantes, de los amigos o de los amores de cualquier tipo. Decidimos continuar rodando y agradecer que la vida nos sigue brindando una valiosa oportunidad cada día. Involuntariamente pensamos que muy lejos quedó aquella época de niño y de adolescente; una época rodeada de tanta sencillez y quizá pasada de moda.

Una época en donde todo se veía en color rosa. Y que jugar, estudiar y hasta pasear, era de lo único que se trataba la vida. Pero al vivir ininterrumpidamente, damos cuenta de tanto esfuerzo invertido.

Que hay mucho conocimiento adquirido, que hubo mucho qué aprender y hasta desaprender en los asuntos de amar y de amarnos. Y por si fuera poco, también tuvimos qué saber lo que se quiere y lo que no.

Damos cuenta también de que esta llamada, vida, nos empuja a adaptarnos a todo lo que tecnológicamente se ha ido creando. Y que viviendo nuestra personal y profesional inercia, y recorriendo juntos esta rara simultaneidad, hemos de considerarnos felices.

Ser felices, sentirnos felices, o creernos felices; para que cualquier día después de voltear hacia los pasos andados, no nos asuste lo que falta del camino, por recorrer.

Ross Chapuz

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