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Héctor Suárez, gran amigo de Raphael

En 1969 se estrena la película española El ángel (Vicente Escrivá, 1913-1999). El personaje protagónico es caracterizado por el cantante y también actor Raphael (1943). Además del argumento, la condición anecdótica de la película parte de un dato inusual que relaciona la participación del cantante español con la de un actor mexicano.

La película implica a la comedia, y su preeminencia sobre el drama. La historia refiere a la ejecución simultánea de dos actividades en el protagonista, nombrado El ángel; la de un cantante y dueño de una célebre discoteca de Madrid y, además, la de un sacerdote con carisma que se ha internado en un monasterio. El personaje está en la búsqueda de sí mismo y de un entorno benéfico, tras un trágico acontecimiento en el que el mismo ángel propició la muerte de su mujer, así como de la vida del juego y el robo. Finalmente, el ángel se aparta de una vida plena de actividades ilegales, y busca su ordenamiento sacerdotal. Los amigos de El ángel forman parte de las dos vidas del protagonista, así como de su transición hacia una depuración y limpieza espirituales, sin que tales compañeros se aparten en algún momento de su lado.

En El ángel el personaje interpretado por Raphael es seguido por un personaje secundario, cuya función es la de un sujeto facilitador en las decisiones del protagonista. Tal personaje, gran amigo y secuaz de El ángel, lo interpreta el actor mexicano Héctor Suárez (1938-2020). La anécdota de esta película permitiría al curioso, no sólo reconocer la vinculación artística entre México y España, durante la década de 1960, sino asumir que tal relación en El ángel motiva un extrañamiento propiamente estético, relativo a la trayectoria profesional de ambos actores.

Por una parte, Raphael, cuya actividad profesional se adhiere fundamentalmente a la música, a la balada.

Por otra parte, Héctor Suárez cuya trayectoria artística queda dirigida, principalmente a partir de la década posterior a la producción de El ángel, a la caracterización de personajes relativos a contextos urbanos de la Ciudad de México, como en Mecánica nacional (1972), Picardía mexicana (1978) o Lagunilla mi barrio (1981).

La trayectoria de ambos sujetos, en la actuación como en la música, aunque refieran a receptores distintos, que no opuestos, pertenecen a una tradición sumamente demandada, la popular. La popularidad en la balada como en la representación de personajes tipificados y fácilmente identificables desde su propio contexto cultural, posee aspectos mediáticos (el cine, la televisión) y de recepción (numerosos seguidores).

Aún del modo en que las trayectorias profesionales de Raphael y Héctor Suárez se integren a la producción de obras de gran popularidad, el aspecto estético motivado por la relación entre la figura del baladista o crooner (Raphael), como la del pícaro, de ingenio y albur (Suárez), refiere al extrañamiento y al dato anecdótico en la historia del cine, por la coparticipación de ambos artistas en una sola obra.

Dentro de esta peculiaridad, El ángel es emblemática por la interpretación que de “El tamborilero” realiza Rahpael en la cinta, canción demandada por la tradición popular católica y que tiene en el cantante español su más digno representante.

La otra aportación curiosa es la voz del personaje que interpreta Héctor Suárez, la cual, aun con hablar el idioma español, fue sorprendentemente doblada al mismo idioma, pero con una voz que no es la del actor mexicano.

El resultado es el de un Héctor Suárez de habla castellana, con pronunciación ibérica, es decir, con ese sonido dental fricativo (la lengua que fricciona los dientes) propio de nuestros antepasados y contemporáneos españoles.

Un resultado, también, que puede asombrar o decepcionar al que mire a aquel actor que acostumbró durante años al público mexicano con su picardía y aguda crítica, ejercer con Raphael una amistad verbal evidentemente española, o precisamente, iberizada. Por lo demás, el doblaje al castellano también abarcó al resto del reparto de El ángel, con la inclusión del propio Raphael, evento francamente curioso para una cinta filmada originalmente en español.

La convergencia de estilos distintos en la película El ángel, precisamente por las trayectorias profesionales de Raphael y Héctor Suárez, construye en el espectador de la película de Vicente Escrivá, la imagen de un trabajo asombroso, inusual desde una primera impresión, no por su historia, sino por su elenco. El lector que quiera verla, que lo haga, y que lo sepa.

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