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La vida es como la pintas

He decidido guardar sana distancia con los temas políticos. Invertiré menos en la política. Por supuesto, me refiero a dar menos tiempo para escribir sobre esos temas, que repetidas veces se convierten en causales de las confrontaciones sociales, la eventual pérdida de amigos y hasta de la división familiar. Hace más de un mes, estrenaron en la plataforma de Netflix la película “La Vita Davante a Sé” titulada en español “La Vida Ante Si”, que marca el regreso al cine de la legendaria actriz italiana Sophia Loren, después de  una década de ausencia de los sets de grabación.

Enseguida la crítica salió a decir que es una nueva adaptación de la novela de Romain Gary, escritor francés de origen judío lituano, “La Vida por Delante” (La vie devant soi), que llegó al cine a fines de los setentas del siglo pasado, de la mano del realizador israelí Moshe Mizrahi, con el nombre de “Madame Rose”, y que logro llevarse el Premio Oscar a la mejor película extranjera en 1978, representando a Francia.

En esta versión italiana, dirigida por Edoardo Ponti, hijo de la diva del cine  mundial. Loren, que presume de fuerza y talento a sus más de 80 años, junto a Ibrahime Gueye , que interpreta el personaje de “Momo”, un niño huérfano y resentido, que después de un inicio atropellado en su relación, hacen de la historia un drama conmovedor y espejo de una realidad lejana y cercana a la vez. Porque la persecución y exterminio de judíos que emprendió el Nazismo, quedó como un trauma insuperable en la historia de Europa. Así como las huellas del racismo aterrador y aniquilador que todavía persiste con otras máscaras y consignas. Igual que la migración de africanos a Europa, aunque tolerada el principio, hoy en día y desde hace algunos años, se ha vuelto un intenso dolor de cabeza en varios países europeos, Francia, Italia y España entre otros.

No se puede regatear a Loren su fuerza y capacidad interpretativa, hace de “Rosa”, una judía sobreviviente del genocidio cometido por los  alemanes, retirada de la prostitución y cuidadora de hijos de mujeres del mismo oficio que ejerció, un personaje paradigmático para los tiempos difíciles que se viven. Una mujer en el ocaso de su vida, con recio carácter, con los pies en la tierra  y con un admirable espíritu de solidaridad con los demás.

La de “Rosa” y “Momo” el hijo de inmigrantes del Senegal, País de  la Costa Oeste de África y antigua colonia francesa, la historia de dos seres solitarios que el destino entrelaza durante un tramo, para prodigarse amor, compasión y ayuda, en un emotivo drama que nos hace recordar la verdadera vocación humana y su natural tendencia a defender su preservación y proteger a los vulnerables. Respecto a la crítica especializada, ésta ha sido elogiosa para la actriz italiana, ganadora de dos Premios Oscar de la Academia de Hollywood, y destacan su bien conservada estampa y fuerza  protagónica en el arte de la cinematografía. Una cinta inolvidable, que si bien no sea candidata a un premio, si nos lleva irremediablemente a la reflexión y nos toca fibras sensibles del corazón. Además de envíar el mensaje sugerente, de que la vida es cómo cada uno la pinta, en rosa, en negro, en gris o de plano con los colores del arcoíris.  

Hasta la próxima.

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

Akiles Boy

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