Portada » Blog » Secciones » México, una sociedad de contrastes
Imagen: Serapaz.
Reflexión Secciones

México, una sociedad de contrastes

Hoy nos pondremos un poco reflexivos sobre el actuar del ser humano, que al ser un ser social y racional en su actuar tiende a la complejidad en sus actos, entre el bien y el mal, si es correcto o no, si lo aprueba el grupo al que pertenece o pasar por el escrutinio de la sociedad.

En este tema en particular, hablaremos de cómo nos comportamos ante diversas circunstancias. Sabemos que nuestra sociedad, y en particular de la mexicana, está llena de contrastes y diferencias abismales desde la distribución de la riqueza, ya que las brechas económicas son muy marcadas entre el multimillonario que aparece en los listados de revistas como Forbes y el mas pobre entre los pobres y que vive en comunidades tan apartadas que incluso para llegar ahí se vuelve casi una odisea.

Las diferencias también aplican en temas como la edad, entre hombres y mujeres, preferencias  sexuales, incluso ideologías religiosas o las más recientes: las de tipo político, donde se han dado y se seguirán dando casi luchas encarnizadas por ver cuál grupo tiene la razón, como si fuera una lucha entre buenos y malos; y no debería de ser así, ya que todos formamos parte de una sociedad que debe de trabajar en conjunto para que todos estemos en igualdad de circunstancias.

Cada vez que leo alguna nota en los medios en el cual se expone alguna problemática de la sociedad y que está lejos de generar empatía, sólo genera mas problemáticas, me deja pensando en dónde quedó ese México solidario y que apoya sin importar diferencias. Algunos van a preguntar a qué me refiero con esto; bueno, hace casi dos años hubo un hecho que saco la luminosidad de este país y tristemente fue ante la reacción plausible de miles de ciudadanos que salieron a las calles ayudar a otros después de los sismos que sacudieron varias ciudades en los estados de Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos, Estado de México y en la Ciudad de México.

Durante esos días no hubo distinciones de ningún tipo, todos trabajando con un solo objetivo: rescatar a las personas atrapadas entre los escombros. Hubo gente que apoyaba recopilando víveres, otros llevándolos a los centros de acopio, a las comunidades afectadas, los que estaban en las brigadas médicas, los de búsqueda, otros más en revisión de inmuebles, otros en los albergues.

Quedó claro que esta sociedad puede hacer la gran diferencia y poder tener una conciencia sana y productiva, pero que no salga a flote solamente cuando ocurra un desastre natural, sino todos los días y que ayudemos a los demás, sin importar sus ideologías. Al final del día nos llevaremos la satisfacción de poner un granito de arena para reducir esos contrastes que a la larga nos hacen daño como sociedad y como país.

Agregar comentario

Haz clic aquí y comenta