Portada » Blog » Dedicatorias » Perdón amigos, les fallé
Dedicatorias

Perdón amigos, les fallé

Últimas entradas de Yaz Tesagui (ver todo)

Perdón amigos, les fallé:

Resulta que hace años les dije que eran lo mejor que me había sucedido en la vida y no es así, lo que pasa es que al tener una familia tan problemática los hice a ustedes llenar el hueco que no llenaba por ese lado.

También les dediqué mucho tiempo, los escuché, platicamos, fuimos a fiestas y tomamos mucho alcohol, nos divertimos, hicimos estupideces, y cuando menos nos dimos cuenta cada quien tenía la responsabilidad de un trabajo serio que disfrutamos y nos pagaban bien. Pero me salí del club, experimenté cosas más intensas y peligrosas, me casé y tuve hijos, descubrí que ni mi familia de origen ni ustedes eran los más importantes, mis hijos se convirtieron en el centro de mi universo, incluso más que mi profesión. Mi casa se transformó en el lugar ideal a donde anhelaba estar la mayor parte del tiempo y quise compartirlo con algunos de ustedes, pero poco a poco las disculpas fueron recibidas con el mismo cariño con el que los he guardado en mi recuerdo.

Tengo nuevos amigos, no porque ande de buscona, ahí socializando y siendo gentil con todo mundo para caerles bien, los que me conocen saben que me cuesta trabajo reconocer caras y relacionar nombres, saben también que me da taquicardia cuando alguien desconocido me dirige la palabra y que prefiero la compañía de los libros y la música.

Pero conocer gente es parte de las diferentes etapas de la vida, y todos son tan distintos, y a todos les quiero porque de alguna manera hemos vivido situaciones importantes.

Alguien, uno de mis amigos, me dijo que cuando escuchaba una rola de los Roling Stones, like a rainbow, se acordaba mucho de mí, no tanto por la letra porque el wey no sabe inglés, pero lo decía porque mi forma de vestir es tan fuera de onda que parezco un arcoíris, llena de colores de forma que nunca estaría a la moda.

Y es verdad, es más, soy tan cambiante que hasta tengo mis temporadas de gorda, otras de delgada, en gimnasio, en bicicleta, en un mercado con bolsa del mandado, con  mandil haciendo comida a mis hijos, con tennis para no cansarme en el recorrido diario de las escuelas y la casa, con tacones porque amo los zapatos, con botas subiendo la montaña, (mi atuendo favorito), con faja, sin faja, con lentes, caminando en el centro de mi ciudad enamorada de su arquitectura, deseando las playas de Jalisco. Soy como un arcoíris, ningún color me define.

No puedo ser radical, aunque conozco la fórmula, he podido escucharlos y compartir con ustedes partes de sus vidas, las que han querido compartir, pero jamás podré preferir a uno sobre otro, que si uno come carne y otro con puro aire se conforma, que es bien chido ser espirituales y otros disfrutan andar viboreando, que tengo chance para todo, porque estoy transitando un mundo diverso.

Por eso, amigos, les he fallado, porque no soy igual a ustedes, ni he cambiado igual, ni soy tan nostálgica como para negar mi edad y pretenderme una chamaca divertida porque ni cuando lo fui di esa imagen, y si lo hice no era la intención.

Me salió como cuando se improvisa. O quizá, estoy pensando, fueron los efectos de la juventud, la inmadurez y que en casa no me ponían atención.

La vida me ha transformado, y la persona que veo en el espejo se comienza a parecer a la que soy en realidad, antes no me reconocía, nada de lo que veía ahí me pertenecía. Pero ustedes nunca me dejaron de llamar por mi nombre, o apodo, que se escucha más propio.

Saliendo de aquí, del encierro, de esta mítica cuarentena tan destructiva y constructiva a la vez, voy a buscar sus abrazos amigos, voy a buscar sus voces, sus gestos, sus historias, sus tristezas y alegrías, los nuevos chistes, que lo puesto sobre la mesa sea solo el pretexto de saber que seguimos ahí.

Solo te pido una cosa, te la pido con el corazón: si entre tú y yo no hubo, hay o existe la promesa de una amistad; si ya no tenemos interés de nuestras vidas, sácame de tu face, borra mi número de celular, no me dejes en visto cuando te saludo como si mis mensajes fueran tan inoportunos y tu alguien tan ocupado, que el tiempo en estos tiempos nunca es pretexto pero el olvido la mejor de las groserías.

Perdón amigos, les fallé.

Agregar comentario

Haz clic aquí y comenta

¿Ya conoces nuestro Instagram?