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Reflexión

La suerte esperanza y pretexto

Existen personas que pasan la vida esperando que la buena suerte toque a su puerta.

Religiosamente participan en la lotería, el melate, el progol o cualquier otro tipo de sorteo con el que tienen la esperanza de convertirse en multimillonarios y entonces sí, lograr todo lo que quieren ser, hacer y tener.

Generalmente, no tienen un proyecto de vida bien estructurado ni un plan de ahorro personal, porque piensan que en algún momento tendrán buena suerte ganarán el premio mayor y entonces ya su vida estará resuelta.

Y así se les pasa la vida… sin realmente vivirla ni construirla día a día.  Esperando que la suerte toque a sus puertas.

Hay quienes, además de quejarse por la “mala suerte” que han tenido, suelen decir: “ahora sí, ya me toca la buena”.  Y resulta que terminan su vida esperando…

No estamos formados en la fila de la ventanilla de “BUENA SUERTE”. Es irreal creer que “ahora sí ya me toca”.  Incluso, ver que a alguien más joven o algún excompañero del colegio les va mejor, puede provocar auténtico enojo, como si se hubieran metido a la fila de mala manera.  Nada más irreal, porque tal fila no existe ni nunca existió ni existirá.

Te encuentras con aquel viejo amigo de la infancia y finges sentir alegría de todos sus éxitos.  Tiene una maravillosa vida, que vive con su maravillosa familia, con quién pasa maravillosas vacaciones, paseando en sus maravillosos autos, y todo gracias al maravilloso sueldo de su maravilloso empleo.

Finges sentir alegría cuando en realidad estás verde de envidia.  No entiendes cómo es que si crecieron juntos en la misma colonia, iban en la misma escuela, jugaban en la misma tierra… uno parece seguir lleno de tierra y el otro ahora brilla tanto como o más que ese anillo de oro que lleva puesto… y haciendo un gran esfuerzo por no írtele encima a golpes por “haberse metido en la fila” le dices con una amarga sonrisa: “qué buena suerte has tenido”.

Esa frase debería ser un insulto para el exitoso.  Su éxito no es por simple “buena suerte”. 

Es el resultado de la acumulación diaria de disciplina, preparación y trabajo organizado.

Aquella persona que vive esperando la llegada de la “buena suerte”, incluso si ganara el premio mayor de la lotería, si no tiene preparación, educación financiera, y un plan bien estructurado de lo que quiere ser, hacer y tener, muy probablemente perderá su fortuna dentro de los primeros dos años.

No se trata de que el otro tenga más “buena suerte” que tú.  Se trata de cuánta disciplina, preparación y trabajo organizado tienes en tu vida diaria.

“La suerte es el pretexto de los fracasados” -Pablo Neruda-.

Estrella Cisneros

Nacida en la ciudad de México el 5 de junio de 1965.  Radica en Querétaro desde el año 2007.
Desde muy temprana edad mostró su gusto por las letras. A los cuatro años ya leía, siendo su libro favorito una antología del autor Rubén Darío, libro que aún conserva como uno de sus más preciados tesoros.

Miss Estrella, como la llaman sus conocidos, memorizó “A Margarita Debayle” y hasta la fecha le trae bellos recuerdos de infancia al lado de su madre, quien la alentó a disfrutar de la expresión escrita.
Escribió sus primeros poemas a los diez años. Ha participado con escritos de su autoría en certámenes como “Carta a mi hijo” de grupo Novedades, obteniendo el 3er lugar nacional en agosto de 1991, entre más de 2,500 participantes.

Siente gran pasión por la comunicación oral y escrita. Teniendo facilidad de palabra, lo que la llevó a alcanzar niveles importantes en el campo de las ventas directas, aunque lo que realmente disfrutaba era impartir capacitación en grupo y consejería individual.

Amante de las artes en general. Inició su formación musical a los 7 años de edad con clases de piano, instrumento que la acompaña hasta la actualidad. Destaca como maestra particular de piano desde 1985, año en que impartió sus primeras clases a domicilio.

Cuenta con talento especial para las artes plásticas y manuales como la pintura, el dibujo, bordado en tela y repujado en aluminio entre otras.

En su infancia, también fue gimnasta olímpica y formó parte de la selección nacional de judo.

Siempre positiva y de personalidad optimista. Su gran fortaleza espiritual, así como el siempre presente apoyo de su familia, han sido fundamentales para superar adversidades tales como el hacerle frente al síndrome de Behçet.

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