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Imagen: RTVE
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Dejar de fumar: una decisión personal y nada más

Podríamos decir que la gran mayoría de los fumadores se iniciaron en tal vicio en la época de la adolescencia y dudamos estar equivocados al afirmarlo, lo que lleva a la mayoría a prender el primer cigarrillo es la influencia de las amistades y en un tiempo fue determinante el uso de la publicidad en medios masivos.

Incluso quienes no lo vivieron literalmente en la época, hoy pueden apreciarlo tanto en viejas películas como en antiguos programas de televisión, particularmente en los videos de YouTube. No es raro ver un video de Alberto Vásquez cantando con un cigarrillo en la mano o a Sarita Montiel recargada en un diván cantando “fumar es un placer…” sensualmente en una película, a Marlene Dietrich, Humprey Bogart o nuestro propio Mauricio Garcés.

Los espectaculares en las calles presentaban fotos de modelos y actores con el cigarrillo en boca, mientras en los comerciales televisivos se les veía claramente aspirando el humo del tabaco. La imagen siempre reflejaba el mensaje subliminal de que si fumas tienes personalidad, eres atractivo (a), sexy, confiable y tu entorno es festivo y lujoso.

En ese entonces se ignoraban los efectos nocivos del cigarillo, se permitía fumar practicamente en todas partes, en las salas de cine, en los teatros, en las salas de espera de los aeropuertos, de las centrales de autobuses y hasta dentro de los aviones y autobuses mismos.

Pero tras los telones de la imagen que se compraba a través de la publicidad de las empresas tabacaleras, se escondían oscuros intereses que ocultaban un crimen de lesa humanidad que se ejecutaba arbitrariamente con conocimiento de causa de las mismas tabacaleras y de algunos emisarios de Gobierno que gracias a los sobornos volteaban la cara hacia otra parte mientras cientos de miles,  millones de personas caían en una adicción a una droga muchísimo más fuerte que la mariguana y que la heroína y la cual era legal y socialmente aceptable pero altamente letal: la nicotina.

Imagen: T13

Ya en 1953 existían artículos de investigación científica que determinaban que el tabaco era la causa principal del 97% del cáncer de pulmón calificaban a la nicotina como una droga altamente adictiva y nociva, sin embargo era pieza clave en la industria tabacalera para difundir la popularidad del tabaco y asegurarse nuevos adeptos al consumo del cigarillo. A pesar de la lucha de personas afectadas de una u otra manera por la industria del tabaco, los únicos logros en contra de la misma han sido algunos pagos de compensaciones, el que se eliminen los anuncios publicitarios del tabaco, que se incrementen los costos de las cajetillas y el impuesto sobre la compra de las mismas, aparte de obligar a las empresas no solo a poner la leyenda de “Este producto puede ser nocivo para su salud” sino ampliarla especificando que puede causar cáncer y publicando en las propias cajetillas fotos espantosas de los estragos causados en la salud.

Lo peor de todo este asunto en que no se toman medidas radicales por parte de ningún Gobierno en el mundo por el claro poder de las tabacaleras con las consecuencias nefastas que causan en los fumadores, quienes aun con conocimiento de causa continúan su consumo sin consideración alguna no solo hacia su propio organismo, sino a quienes le rodean y que son convertidos en “fumadores pasivos”.

El vicio del tabaco esta tan arraigado en el individuo que no hay razón válida que le haga desistir de fumar.

Por ello es claro que se trata de una decisión personal y nada mas. Incluso para terapeutas es desgastante la serie de argumentos que puedan presentar a alguien que simple y llanamante les dará un cero de atención a los mismos.

Olvidemos entonces todos los contras que se puedan esgrimir al hablar del consumo del tabaco, no tiene caso hacer mención de lo que el fumador sabe perfectamente. En los años 60 del siglo pasado quienes comenzaban a fumar tenían cero información respecto al daño causado por el tabaco, todo lo contrario hoy en día, quien decide fumar esta cien por ciento consciente de los riesgos, aunque cree que los podrá evitar o que fumar eventualmente no se convertirá en un vicio. El fumador cree que domina el tabaco y no que el tabaco le domina a él.

Imagen: Quiero Cuidarme – DKV

Pues bien, lo dicho, dejar de fumar es una decisión personal, pero hay que tener clara una situación: ni los chicles, ni parches, ni cigarillos electrónicos o vapers que contengan nicotina son la solución, solo se está sustituyendo la forma de consumir el factor más pernicioso, la nicotina, así que quien decide dejar el tabaco debe de hacerlo de una vez y para siempre, eso de ir reduciendo la cantidad de consumo tampoco es aconsejable ya que se olvida el propósito a la primera de cambios.

Tan personal es así la decisión de dejar de fumar que se debe estar dispuesto a sobrellevar a toda costa las consecuencias de la abstinencia, el dolor de cabeza, la migraña, la ansiedad, la desesperación por el consumo, si, es tal cual, es la eliminación de una droga a la que el organismo está acostumbrado y que el propio organismo reclamará a gritos, es por ello la importancia de la firmeza y convicción personal de dejar este vicio.

No, contrario a lo que muchos dicen, no es fácil dejar de fumar, no cuando consideramos si la persona determinada ha pasado no solo decenas de años fumando sino la cantidad diaria de consumo y si aspiraba o no el humo, esas circunstancias forman la diferencia entre el fumador común y el tabacómano.

Dejar de fumar no es imposible, lo prueban millones y millones de ex-fumadores que dan testimonio de haber superado el vicio, sin embargo muchos jóvenes hoy en día se siguen enganchando considerando que no se trata de una droga, y si lo es, está comprobado cientificamente que la nicotina es una droga más adictiva aun que la heroína y aun más que la cocaína, peor aún cuando socialmente se le acepta y tolera y el índice de adicción tiene que ver más con la frecuencia del consumo de la misma que con la sustancia en sí, precisamente por la permisividad social con que se presenta.

De ahí los estados de ansiedad y desesperación, las crisis que la abstinencia de la nicotina provocan, los cambios en los estados anímicos y las sensaciones físicas de nauseas y dolor de cabeza, dejar de fumar, es dejar una droga letal de la que no tenemos consciencia real.

Ma del Carmen Bolado Garza

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