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Un amor sin cuentos

Entre las imágenes que más amo, está la de las parejas de adultos mayores caminar tomados de la mano. Con su andar aletargado, sin prisas, a veces platicando, otras tantas en total silencio, pero siempre unidos mano con mano, corazón con corazón.

Cuando los veo por las calles, me inspiran ternura, admiración y respeto. Me imagino que a su paso, van dejando un tenue halo de luz púrpura, con destellos blancos muy brillantes y sonidos de campanitas que, paso a paso, van honrando el triunfo del amor.

Hay parejas de abuelos (tengan o no nietos, los llamamos “abuelos”), que he conocido personalmente y convivido con ellos. Hay tanta sabiduría en sus historias, sus anécdotas y experiencias.

En cada conversación me enseñan que, la base de su amor de cuento, es que es un amor sin cuentos.

Comunicación, cuidado y respeto

Un día, hace muchos años, estaba platicando con mis abuelos maternos y les pregunté ¿cuál era el secreto para conservar ese amor ejemplar que siempre los caracterizó? Ellos, sin dudarlo, se tomaron de la mano, se miraron a los ojos y me respondieron: comunicación, cuidado y respeto.

Me dieron muchos ejemplos de lo que era para ellos cada uno de estos tres conceptos. Me contaron algunas anécdotas, incluso me confiaron la manera en que sortearon juntos algunos malos momentos.

Todo lo que me contaron esa tarde mis abuelos, estaba basado en esos tres valores: comunicación, cuidado y respeto. Al final entendí que lo dijeron desde antes de comenzar a hablar, dando su respuesta a través de esa maravillosa mirada entre ellos, de amorosa complicidad.

La vista desde mi ventana

Mis abuelos ya no están entre nosotros, pero tengo sus palabras guardadas entre mis más valiosos recuerdos. Y aunque en aquellos tiempos no apliqué sus enseñanzas, aún estamos a tiempo de seguir sus consejos.

Ahora, cada mañana, veo desde mi ventana a unos vecinos que salen a caminar y pasan frente a mi casa. Los observo emocionada al percibir el amor entre ellos. La manera en que se cuidan uno al otro con dedicación y ternura, la forma en que se hablan, y verlos pasear, tomados de la mano. Ella toda una dama, él todo un caballero.

Ver a esos enamorados eternos, me traen el recuerdo de mis abuelos cuando con su mirada dijeron: comunicación, cuidado y respeto.

Estrella Cisneros

Nacida en la ciudad de México el 5 de junio de 1965.  Radica en Querétaro desde el año 2007.
Desde muy temprana edad mostró su gusto por las letras. A los cuatro años ya leía, siendo su libro favorito una antología del autor Rubén Darío, libro que aún conserva como uno de sus más preciados tesoros.

Miss Estrella, como la llaman sus conocidos, memorizó “A Margarita Debayle” y hasta la fecha le trae bellos recuerdos de infancia al lado de su madre, quien la alentó a disfrutar de la expresión escrita.
Escribió sus primeros poemas a los diez años. Ha participado con escritos de su autoría en certámenes como “Carta a mi hijo” de grupo Novedades, obteniendo el 3er lugar nacional en agosto de 1991, entre más de 2,500 participantes.

Siente gran pasión por la comunicación oral y escrita. Teniendo facilidad de palabra, lo que la llevó a alcanzar niveles importantes en el campo de las ventas directas, aunque lo que realmente disfrutaba era impartir capacitación en grupo y consejería individual.

Amante de las artes en general. Inició su formación musical a los 7 años de edad con clases de piano, instrumento que la acompaña hasta la actualidad. Destaca como maestra particular de piano desde 1985, año en que impartió sus primeras clases a domicilio.

Cuenta con talento especial para las artes plásticas y manuales como la pintura, el dibujo, bordado en tela y repujado en aluminio entre otras.

En su infancia, también fue gimnasta olímpica y formó parte de la selección nacional de judo.

Siempre positiva y de personalidad optimista. Su gran fortaleza espiritual, así como el siempre presente apoyo de su familia, han sido fundamentales para superar adversidades tales como el hacerle frente al síndrome de Behçet.

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