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Reflexión

Vivir sin plástico

En éstos días, se ha puesto de moda la leyenda de “vivir sin plástico”, de echo hasta un libro existe publicado con el mismo título, donde se abordan consejos, experiencias e ideas para darle un respiro al planeta, de los autores Patricia Reina Toresano y Fernando Gómez Soria.

Publicado por la editorial Zenith, y es que el plástico se usa en todos lados, y en todas las actividades humanas, por ser barato, maleable, y muy resistente, y lo usamos como Bolsas de plástico, ropa de plástico, cubiertos de plástico, envoltorios de plástico, sillas, muebles, recipientes, material médico, entre otros, y bueno el plástico tiene un período de vida de más de 500 años en degradarse, por lo que al paso del tiempo se ha convertido en un problema para el ser humano y para la biota del planeta.

Sólo basta recordar las imágenes de tortugas con aletas o caparazón deformado por los aros de empaques de latas, popotes en su rostro, peces con plástico incrustado en las agallas o branquias, aves con bolsas en el cuello, o enredados en el pico, y que decir de los tiraderos municipales de las grandes ciudades donde se vierte gran cantidad de plástico, y no es mucho mejor el escenario en las zonas rurales, donde los procesos de disposición de residuos tiene menos regulación.

Ante éste escenario lo mejor es establecer una estrategia individual de reducción, reutilización y reciclado de plásticos que están a nuestro alcance, es decir las 3 r´s, sin embargo, se pueden agregar otras actividades como reparar o rechazar, que consiste en reparar todo lo que ya tienes en casa y que puede prolongarse su vida útil, y rechazar, que significa el elegir productos que no contengan plástico en su composición y que no se convierta en un elemento contaminante en el mediano plazo.

Para iniciar y no caer en psicosis y depresión por no poder hacerlo de manera inmediata puedes probar con algunas cosas como las siguientes:

a) Comprar frutas, y verduras en locales de la zona, que no utilicen embalaje de plástico o envuelvan los productos en el mismos;

b) utilizar bolsas de material diferente al plástico, que sean duraderas y resistentes (tela es una buena opción);

c) reutilizar las bolsas de plástico que ya tienes en casa, para alargar su tiempo de vida útil, no se eliminará el impacto, pero sí se postergará lo más posible;

d) compra pan que no utilice plástico en el transporte, o que sea empacado en una bolsa de tela, la que uses debe ser diferente a la que se usará en el recaudo;

e) compra bebidas embotelladas en envases de vidrio, rechaza todas aquellas que utilicen plástico, todas las marcas tienen presentaciones en vidrio, o si es posible en tu propio recipiente;

f) elimina envolturas, aunque ya se mencionó los empaques en frutas y verduras, así como, el pan, deben rechazarse todas las envolturas plásticas innecesarias, es decir, el que se usa para muebles, cajas, botellas con mayor contenido, etc;

g) compra en cantidades grandes, continuando con el último punto, el comprar grandes cantidades de algún producto, que obviamente no sea perecedero, puede resultar en una reducción del plástico consumido;

h) no comprar recipientes para almacenar comida, al respecto, los productos que vienen en botellas de vidrio, una vez que se han consumido, éstos envases, pueden servir para guardar comida, y dejar de usar recipientes de plástico;

i) no comprar vasos de plástico, es decir, si los frascos que adquieres con la comida, son de buen tamaño, éstos mismos pueden transformarse en vasos de vidrio y así eliminar ese plástico de tu estantería;

así como éstos, descubre qué actividades puedes realizar para reducir, reciclar, reutilizar, rechazar y reparar, que ayuden en la reducción y eliminación gradual del uso de plástico, recuerda el lema de la educación ambiental, “Piensa Global, Actúa Local”.

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